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Deficiencia de biotinidasa, una enfermedad poco conocida

Cerca de un centenar de casos de deficiencia de biotinidasa han sido descritos en todo el mundo. La incidencia de la deficiencia profunda, obtenida a partir de los resultados de los programas de tamizaje neonatal ha sido estimada en 1:110 000.

La incidencia teniendo en cuenta los casos de deficiencia parcial es de 1:60 000.

El tamizaje neonatal de la deficiencia de biotinidasa se justifica por el hecho de que el diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales para evitar un daño irreversible del sistema nervioso central y la muerte provocada por la acidosis metabólica, por lo que también es importante considerar el diagnóstico de la enfermedad en casos con una presentación clínica compatible.

También se ha considerado la posible asociación del síndrome de muerte súbita del lactante con la deficiencia de biotinidasa.

El tamizaje de la enfermedad presenta algunas dificultades entre las que se encuentran la pérdida de actividad de la enzima en muestras de sangre seca sobre papel de filtro almacenadas a temperatura ambiente (23-25°C) y las interferencias que se producen en la señal al emplear los ensayos colorimétricos, debido al uso de fármacos que contienen aminas aromáticas primarias en el tratamiento de la madre o el niño.

Sin embargo, la conservación adecuada de las muestras garantiza la medición correcta de la actividad enzimática y la realización de las determinaciones simultáneas en ausencia y presencia de sustrato, permite descartar la interferencia por fármacos y la formación del complejo coloreado aún en ausencia de la enzima biotinidasa

La existencia de métodos de diagnóstico simples y poco costosos, el tratamiento rápido y efectivo, una incidencia del desorden similar a otras enfermedades incluidas en programas de tamizaje y la positiva relación costo-beneficio para la sociedad, hacen que la deficiencia de biotinidasa cumpla con los criterios para su inclusión en los programas de tamizaje neonatal.

De ahí que países como Estados Unidos, Escocia, España, Argentina, Austria, Japón, Turquía, Italia, Bélgica, Suiza y Brasil han incursionado en el tamizaje de esta enfermedad.

En México es obligatorio realizar el tamizaje neonatal para la prevención del retraso mental por hipotiroidismo congénito, mediante la determinación de tirotropina (TSH) en sangre extraída por punción del talón o por venopunción colectada en papel de filtro.

A partir del año 1998, un grupo de investigadores introdujo en el país el tamizaje neonatal ampliado, el cual permite diagnosticar enfermedades en el recién nacido que son relativamente frecuentes y fáciles de evitar.

Entre esas enfermedades se incluye la determinación de la actividad de biotinidasa en muestras de sangre seca sobre papel de filtro, lo cual es de gran importancia pues permitirá ampliar el conocimiento sobre esta enfermedad heredo-metabólica.

Varios tipos de ensayos y sustratos (naturales o artificiales) han sido empleados para determinar la actividad de la enzima. Entre ellos se incluyen mediciones enzimáticas, radiométricas, colorimétricas y fluorimétricas.

El método más empleado para determinar la actividad de la enzima biotinidasa, tanto para el tamizaje neonatal de la enfermedad como para el diagnóstico de niños con síntomas clínicos, es el que emplea el sustrato biotinil-p-aminobenzoico (BPABA).

Es un método colorimétrico sencillo que se basa en la determinación de los niveles de ácido p-aminobenzoico liberado, producto de la acción hidrolítica de la enzima y empleando diferentes modificaciones de este método ha podido determinarse cualitativa y cuantitativamente la actividad de la enzima biotinidasa en cultivos celulares, sueros y muestras colectadas en sangre seca sobre papel de filtro.

Otro método muy empleado se basa en la medición fluorimétrica de 6-aminoquinolina, obtenido de la hidrólisis del sustrato biotinil-6-aminoquinolina.

La deficiencia de biotinidasa se clasifica atendiendo al porcentaje de actividad enzimática.

Individuos con deficiencia total o profunda presentan una actividad inferior al 10 % [< 0.7 nmol/min/mL] de la actividad media normal en suero.

La deficiencia parcial se diagnostica en pacientes que presentan niveles de actividad entre 10 y 30 % [0.7-2.1 nmol/min/mL].

Los investigadores concuerdan en el hecho de que la deficiencia de biotinidasa debe ser diagnosticada antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad.

El diagnóstico se realiza, por excelencia, en el período neonatal,

Los niños con deficiencia de biotinidasa no desarrollan las manifestaciones clínicas hasta después del nacimiento, debido posiblemente a la acumulación de biotina en el hígado de los fetos, obtenido de la madre a través del gradiente transplacentario.

El tratamiento de la enfermedad con dosis de biotina entre 5 y 20 mg/día, puede resolver y revertir muchos de los síntomas clínicos.

Si el tratamiento es tardío, las deficiencias auditivas, visuales o de desarrollo físico y mental pueden ser irreversibles, aún después de la terapia con biotina. Por ello es muy importante que la deficiencia de biotinidasa sea diagnosticada en el período neonatal y de esa manera el tratamiento se pueda iniciar antes de que aparezcan daños neurológicos permanentes.


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